Cumplo 40
Hoy he cumplido 40 años
Hola, gracias por estar aquí, gracias por dedicar unos minutos a leer este blog y a seguir educando tu mirada conmigo.
Hoy ha sido un día especial. He cumplido 40 años. Una cifra que, inevitablemente, invita a mirar hacia atrás, pero también hacia delante. Dicen que es el ecuador de la vida. No sé si será cierto, pero sí sé que merece la pena detenerse un momento y ser consciente del camino recorrido.
La celebración ha sido en familia. Y este año tenía una curiosidad añadida: no solo era mi cumpleaños. También era el de mi hermano pequeño, Jesús. Él cumplía 19 años. Nos separan 21 años de edad y, sin embargo, nacimos exactamente el mismo día del año.
¿Casualidad? ¿Causalidad? Quién sabe. La verdad es que siempre me ha parecido una coincidencia preciosa. A veces bromeo diciendo que, por la diferencia de edad, perfectamente podría ser mi hijo.
Mientras compartíamos la comida, las conversaciones y las risas, hice lo que hago casi siempre: sacar el teléfono móvil y fotografiar esos pequeños momentos que, vistos desde fuera, podrían parecer completamente normales.
Y precisamente ahí está la magia.
No necesitamos viajar al otro lado del mundo para encontrar fotografías que merezcan la pena. Muchas veces basta con una mesa llena de familia, unas manos que se cruzan, una mirada, una conversación o una tarta de cumpleaños.
Cada fotografía es una forma de decir: “Este momento existió. Yo estuve aquí.”
Últimamente trabajo casi exclusivamente en blanco y negro de alto contraste. No porque crea que sea mejor que el color, sino porque elimina distracciones y me ayuda a centrarme en lo realmente importante: la luz, las formas, las emociones y el recuerdo.
Para mí, este blanco y negro se ha convertido en el lenguaje perfecto para construir mi cuaderno visual. Un diario hecho de pequeños instantes cotidianos que, con el paso del tiempo, adquieren un valor enorme.
Porque la fotografía no consiste únicamente en hacer imágenes. También consiste en conservarlas.
Cuando llego a casa selecciono mis favoritas, las marco y las guardo en una carpeta. No necesito conservar cientos de fotografías. Prefiero quedarme con unas pocas que realmente cuenten la historia de ese día.
Con el tiempo, esas pequeñas selecciones terminan formando algo mucho más grande: la memoria visual de mi vida.
Las imágenes que acompañan esta entrada pertenecen precisamente a este cumpleaños. No buscan impresionar por su técnica ni por un lugar espectacular. Simplemente documentan un día importante rodeado de las personas que quiero.
Y quizá esa sea una de las mayores virtudes de la fotografía: recordarnos que la belleza casi siempre está mucho más cerca de lo que pensamos.
Gracias por leer.
Sigue fotografiando.
Sigue practicando.
Sigue observando.
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