Capturo el fervor religioso en Torreciudad con una cámara discreta

Hola, gracias por estar aquí, gracias por dedicar unos minutos a leer este blog y a seguir educando tu mirada conmigo.

Hace poco tuve la oportunidad de volver a Torreciudad, en Huesca, acompañando a mi familia durante la Jornada Mariana de la Familia, un encuentro anual que reúne a personas afines y simpatizantes del Opus en la explanada del santuario.


(Aquí puedes ver el vídeo de la excursión)



Hacía bastantes años que no volvía. Y esta vez decidí hacerlo con cámara en mano.

Una cámara pequeña para mirar sin interrumpir

Para esta salida me llevé una Ricoh GR1 de 2013, con su clásico 28 mm. Una cámara muy pequeña, muy discreta, pensada para fotografiar sin llamar la atención.

Esa es precisamente la filosofía de estas cámaras.

Sacarla del bolsillo.
Apuntar.
Disparar.

La Ricoh no tiene visor óptico. Fotografías mirando la pantalla o directamente por intuición. Eso te empuja a trabajar con una especie de modo “snap”, donde el gesto es rápido y el disparo es casi instintivo.

Es una forma de fotografiar muy distinta a la de cámaras más grandes o más complejas.

Documentar un ambiente

No fui con una idea demasiado cerrada.

Simplemente quería documentar el ambiente.

La gente llegando al santuario.
Las familias reunidas.
Personas rezando en silencio.

También hubo momentos muy íntimos: confesiones, personas arrodilladas, pequeños gestos de recogimiento.


Son escenas que no piden una fotografía invasiva. Piden una mirada respetuosa, tranquila. Y en ese sentido la Ricoh es perfecta.

(Aquí puedes ver todas las fotos del viaje)

Un lugar con una energía particular

Torreciudad es un lugar especial.

Está situado sobre el embalse de El Grado, rodeado por un paisaje muy abierto y luminoso. Desde la explanada del santuario se ve el agua, las montañas y el cielo del Somontano.



Pero más allá del paisaje, hay algo que se percibe en el ambiente.

Las personas que acuden a este tipo de encuentros lo hacen con una religiosidad muy convencida. Eso se nota en los gestos, en las actitudes, en el silencio que se crea en algunos momentos.

Y cuando todo eso se mezcla con el paisaje y con la arquitectura del santuario, el día se vive con una energía muy especial.

Fotografías sencillas

Las fotos que hice ese día no son imágenes muy elaboradas.

No hubo grandes preparaciones ni composiciones muy pensadas.

Son fotografías sencillas.

Momentos que aparecen mientras caminas.
Personas que pasan.
Luz que cambia.

A veces eso es suficiente.

Una cámara perfecta para viajar

Viajar con una cámara pequeña cambia mucho la experiencia.

No pesa.
No molesta.
No da pereza sacarla.

Y eso hace que fotografíes más.





Cámaras como la Ricoh GR son ideales para viajes, familia, paseos o momentos cotidianos. No llaman la atención, pero tienen una calidad de imagen excelente.

Y al final, lo importante es eso.

Tener la cámara contigo cuando algo ocurre.


Gracias por leer.
Sigue fotografiando. Sigue practicando. Sigue observando.

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