Fotografiar la Semana Santa en mi pueblo

En 2025 decidí vivir la Semana Santa de mi pueblo de una forma diferente.

Durante muchos años participé en ella tocando el tambor. Desde pequeño he estado dentro de las procesiones, formando parte de esa tradición. Pero esta vez decidí cambiar el lugar.

Pasé de participar a observar.

Y lo hice con una cámara en las manos.

Un equipo sencillo para un proyecto personal

Para este proyecto utilicé una Canon R100 con un TT Artisan 35 mm f/1.4, un objetivo totalmente manual.

Una combinación sencilla, económica y muy manual. 

Sin automatismos.
Sin complicaciones.

El enfoque manual me obligaba a ir más despacio, a mirar con más atención, a anticipar los momentos. Y eso encajaba perfectamente con el tipo de fotografía que quería hacer.

Decidí trabajar todo el proyecto en blanco y negro.

Buscaba una estética atemporal. Una imagen que no pareciera necesariamente de hoy ni de hace cincuenta años. Algo que conectara con la memoria de esta tradición.

Fotografiar algo que forma parte de tu vida

Fotografiar la Semana Santa de tu propio pueblo es una experiencia particular.

No eres un espectador cualquiera.

Conoces los gestos.
Sabes cuándo viene el silencio.
Sabes cuándo llega el ruido de los tambores.

Sabes dónde mirar.

Eso cambia completamente la forma de fotografiar. No estás buscando algo exótico. Estás documentando algo que forma parte de tu propia historia.

Distintos estilos dentro de un mismo reportaje

En este reportaje hay fotografías muy diferentes entre sí.

(Aquí puedes ver todas las fotos del proyecto)

Algunas son imágenes muy contrastadas, con negros profundos y luces duras. Siluetas marcadas por la luz del sol de la tarde.



Otras fotografías tienen desenfoque de movimiento, buscando transmitir el ritmo de la procesión, el paso de los tamborileros, el movimiento de la gente.



También hay imágenes con más grano, con una textura más cruda.



Las condiciones climatológicas cambiaron mucho durante esos días. Pasamos de momentos de sol fuerte a cielos completamente nublados. Esa transición también se refleja en las fotografías.

No intenté que todo fuera uniforme.

Preferí que las imágenes reflejaran lo que realmente estaba ocurriendo.

Centrado en las procesiones

Este año me centré sobre todo en las procesiones.

Los tamborineros.
Los portadores.
Los momentos de descanso.

Los pequeños gestos que ocurren alrededor del evento principal.

Pero este proyecto no termina aquí.

Es un trabajo que quiero seguir fotografiando en los próximos años. Volveré a documentar esta tradición con otras cámaras, con otras miradas y seguramente con otro estilo.

Porque la fotografía también evoluciona con nosotros.

Dos fotografías premiadas

Este proyecto me dio además una alegría inesperada.

Dos de las fotografías del reportaje fueron seleccionadas en el Primer Concurso de Fotografía sobre Patrimonio de la comarca del Bajo Martín.

La imagen ganadora fue “El peso de la fe”.


En la fotografía vemos a un joven sentado en las escaleras de la iglesia parroquial de San Salvador de Samper de Calanda. Está exhausto después de la procesión. Mientras descansa, por la puerta de la iglesia salen las Marías portando velas.

Un momento sencillo.
Un momento humano.

Pero también muy representativo de lo que significa esta tradición.

La otra fotografía seleccionada fue “En la procesión”, una imagen de siluetas de los tamborineros durante la misma.



Dos momentos distintos de la misma historia.

Fotografiar también es una forma de recordar

Más allá de premios o reconocimientos, lo importante de este proyecto fue la experiencia.

Disfruté mucho haciendo estas fotografías.

Porque cuando fotografiamos algo que forma parte de nuestra vida, la cámara se convierte también en una forma de memoria.

Estas imágenes no solo documentan la historia de un pueblo.

También documentan una tradición que conecta conmigo. Con mi familia. Con mis recuerdos. Con el lugar del que vengo.


(Aquí puedes ver todas las fotos del proyecto)
(Aquí puedes ver el vídeo donde explico todo el proceso paso a paso)

Un proyecto que continuará

La Semana Santa volverá el año que viene.

Y seguramente volveré a salir con una cámara.

Quizá con otro equipo.
Quizá con otra forma de mirar.

Porque el estilo cambia con el tiempo. Evoluciona. Y a través de la fotografía también reflejamos nuestro propio estado interior.

Al final, fotografiar es eso.

Una forma de expresión.


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