12 Agosto 2026 - Eclipse Day
El 12 de agosto de 2026 llegó el esperado eclipse total de Sol. Después de meses de noticias, campañas, recomendaciones y promoción institucional, parecía que todos teníamos una misión: encontrar el lugar perfecto para verlo. También nos repartieron las famosas gafas homologadas, algunas de las cuales llegaron incluso a retirarse por no cumplir los estándares. Y aunque fueran gratuitas, yo tenía claro que con la vista no conviene jugar. No era cuestión de ponerse unas gafas de cartón y pensar que ya estaba todo solucionado.
Nosotros decidimos quedarnos en casa
Después de pasar el día con la familia, comer juntos y disfrutar de un buen chapuzón en la piscina, volvimos tranquilamente a casa. Televisión, horchata y eclipse. Para fotografiarlo llevé lo de siempre: mi teléfono móvil y mi pequeña Ricoh GR. No llevaba un teleobjetivo enorme ni un filtro específico de cientos de euros. Tampoco pretendía conseguir la fotografía definitiva del eclipse.
Quería fotografiar mi día
Lo que quería era documentar mi día del eclipse. Así que empecé a mirar alrededor: las personas, las sombras, las formas, las texturas y los cambios de luz. Al trabajar en blanco y negro, todo aquello adquiría todavía más importancia. En un momento dado observé cómo la luz atravesaba los pequeños espacios de las persianas y proyectaba sobre las superficies unas formas que recordaban al propio eclipse. La fotografía que buscaba no estaba en el cielo. Estaba dentro de mi propia casa.
Durante unos minutos tuve la sensación de que todo estaba conectado: la Luna, el Sol, la luz, nuestra casa y nosotros. Y quizá eso es precisamente lo interesante de estos acontecimientos. Nos recuerdan que estamos aquí, formando parte de algo que apenas comprendemos.
La fotografía perfecta no apareció
Durante el momento de la totalidad apareció una nube y me quedé sin el famoso anillo de Sauron. En otros lugares pudieron fotografiarlo perfectamente. Yo no. Y tampoco pasa nada.
Porque estas fotografías no pretenden ser las mejores imágenes de un eclipse. Son las fotografías de mi eclipse. El que viví en casa, con mi familia, con mi móvil, mi Ricoh, unas gafas de eclipse, una horchata y una nube que decidió aparecer justo en el momento menos oportuno.
Eso también es memoria.
Documenta tu vida con lo que tengas
Creo que esa es una de las cosas que más intento transmitir con mi fotografía: no necesitamos esperar a que ocurra algo extraordinario para hacer fotografías. Nuestra vida ya está llena de momentos que algún día querremos recordar. Una comida, un paseo, nuestros hijos jugando, una tarde cualquiera o simplemente la luz entrando por una ventana.
No busques constantemente la fotografía perfecta. Mira lo que tienes delante y deja que las fotografías aparezcan. Hazlas con la cámara que tengas, con una Ricoh, con el teléfono móvil o con cualquier herramienta que te permita estar presente.
Porque para mí fotografiar consiste precisamente en eso: mirar, estar presente y recordar que estuvimos aquí.
Si quieres aprender a crear tus propios cuadernos visuales y documentar tu día a día, puedes descargar gratuitamente mi libro Fotografía sin Fricción. También puedes encontrar mis proyectos y fotografías en miguelmonforte.com y en mi canal de YouTube.
Gracias por leer 15 minutos de luz.























