Documentando las tradiciones de Frías de Albarracín con la Ricoh GR

Gracias por pasarte por aquí y dedicar unos minutos a leer este pequeño cuaderno fotográfico. Me alegra que estés al otro lado, entrenando la mirada conmigo.

En agosto tuve la oportunidad de documentar una tradición muy particular en el pequeño pueblo de Frías de Albarracín, en la provincia de Teruel.

Durante esas fechas se celebra un evento taurino muy arraigado en la zona. Primero se sueltan los toros por el monte y posteriormente llegan al pueblo, donde tiene lugar la corrida en la plaza.

Es una tradición antigua, profundamente ligada a la cultura de muchos pueblos de España.



Personalmente siempre he sentido curiosidad por el mundo del toreo. Me interesa observarlo, entenderlo, documentarlo. Pero también es una tradición que invita a reflexionar. La fiesta termina con la muerte del animal, y eso abre un debate inevitable sobre tradición, cultura y sufrimiento.

Más allá de ese debate, mi intención aquel día fue documentar el ambiente.

Y para hacerlo elegí una cámara perfecta para este tipo de situaciones: la Ricoh GR.

Pequeña.
Discreta.
Ligera.

Una cámara que prácticamente desaparece en la mano y te permite fotografiar sin interferir demasiado en lo que está ocurriendo.

Antes de que comenzara la corrida estuvimos paseando por las afueras del pueblo. Allí había caballos y niños dándoles de comer. Fue un buen momento para empezar a fotografiar y calentar la mirada.




Configuré la cámara en blanco y negro High Contrast, un perfil que me encanta porque da mucha fuerza a las escenas.

Después entramos en la plaza.

El ambiente previo siempre es interesante:
gente esperando, conversaciones, miradas, jóvenes del pueblo, ambulancias preparadas, toreros que participan en estas fiestas populares.






En ese momento cambié al perfil Positive Film, un color muy característico de la Ricoh GR que da una sensación muy viva a las escenas.

Durante todo el reportaje decidí disparar en el tamaño más pequeño de archivo, el modo XS. No buscaba acumular cientos de imágenes de gran peso. Solo quería capturar momentos.




Cuando terminó la corrida volví al blanco y negro.

Algunos jóvenes del pueblo saltaron al ruedo para intentar esquivar a la vaca. Son momentos espontáneos, imprevisibles y muy fotogénicos.

Al final, más que buscar grandes fotografías, lo que hice fue disfrutar del momento y documentar un pedazo de realidad.

Porque la fotografía también sirve para eso:
guardar memoria de las tradiciones de nuestros pueblos.

Tradiciones que pueden gustar más o menos, pero que forman parte de nuestra historia.





Por cierto, parte de este reportaje lo publiqué en un vídeo de YouTube y la plataforma llegó a censurar un fragmento por mostrar la muerte del toro. Curioso, porque es simplemente una realidad que ocurre en estas fiestas.

Si quieres ver el reportaje completo, te dejo el vídeo aquí.

Y si alguna vez tienes ocasión de visitar Frías de Albarracín en estas fechas, merece la pena vivirlo en directo.

No solo por el evento, sino por el ambiente del pueblo y el paisaje de la sierra.


Gracias por leer.
Sigue fotografiando.
Sigue practicando.
Sigue observando.

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