Cómo he creado mi primer fotolibro en Blurb


Hola, gracias por estar aquí, gracias por dedicar unos minutos a leer este blog y a seguir educando tu mirada conmigo.

Hace unos meses empecé a fotografiar la Semana Santa de mi pueblo, Samper de Calanda.
No con la intención de hacer un proyecto grande.
Ni una exposición.
Ni un libro.

Simplemente salía a caminar con la cámara y fotografiaba lo que tenía delante.

Los tambores.
Las procesiones.
Las manos.
Los silencios.
Los niños jugando por las calles.
Mi familia.
Los paisajes.
Los detalles pequeños que normalmente pasan desapercibidos.

Todo en blanco y negro.

Y aunque aparentemente eran fotografías de cosas distintas, poco a poco empecé a darme cuenta de algo importante: todas hablaban del mismo lugar. Del mismo territorio. De la misma experiencia emocional.

Ahí empezó realmente el libro.



El problema no es hacer fotos

Creo que hoy en día hacer fotografías es relativamente fácil.
Todos acumulamos miles de imágenes.

El problema real aparece después.

¿Qué hacemos con ellas?
¿Cómo las organizamos?
¿Cómo conectamos imágenes que, aparentemente, no tienen relación?
¿Cómo convertimos fotografías sueltas en una experiencia visual coherente?

Eso es, para mí, la parte más complicada.

Y también la más interesante.

Mi proceso

Lo primero que hice fue una selección manual bastante intuitiva.
Copié en una carpeta únicamente las fotografías que sentía que tenían algo. No necesariamente las “mejores”, sino las que respiraban juntas.

Serían unas 80 o 100 imágenes aproximadamente.

Después hice algo muy simple:
creé hojas de contacto con miniaturas y nombres de archivo visibles debajo de cada fotografía.

Con esas hojas generé un PDF.

Y aquí viene la parte curiosa.

Subí ese PDF a ChatGPT y le pedí que actuara como editor de fotolibros y secuenciador visual.

Este es el prompt que usé:

Act as an expert photobook editor specialized in:

* visual diaries

* poetic documentary photography

* cinematic sequencing

* memory-based narratives

* contemporary photobooks

You are sequencing a photobook from a curated selection of 60-80 photographs taken over time within a coherent personal territory or lived experience.

The work should feel like:

* a visual diary

* fragmented memory

* emotional geography

* poetic documentary

* cinematic perception

NOT:

* a portfolio

* a chronological report

* an Instagram gallery

Prioritize:

* emotional rhythm over chronology

* visual breathing space

* dialogue between images

* silence and ambiguity

* recurring motifs

* tension between intimacy and distance

* cinematic pacing

* associative memory logic

Build the sequence as if memory itself were editing the book.

Avoid:

* redundancy

* explanatory sequencing

* too many “strong” images together

* literal storytelling

Look for:

* visual echoes

* recurring shapes

* textures

* gestures

* shadows

* transitions

* emotional resonance

Use:

* landscapes

* portraits

* details

* abstractions

* architecture

* negative space

* atmosphere

Create:

* opening sequence

* emotional peaks

* visual pauses

* transitions

* quiet ending

Suggest:

* single pages

* diptychs

* full bleed spreads

* blank pages when needed

Sequence the work as a real photobook ready for print.

Use filenames for every image selected.

Explain briefly WHY each spread works emotionally or visually.

The final result should feel like:

* a contemporary photobook

* a cinematic visual notebook

* a lived emotional experience

not a gallery archive.

No quería que eligiera simplemente las imágenes más fuertes.
Quería que intentara encontrar:

  • ritmos

  • pausas

  • conexiones visuales

  • repeticiones

  • silencios

  • ecos emocionales

Es decir:
que organizara las fotografías como si fueran memoria.



El resultado me sorprendió bastante

Sinceramente, esperaba algo mucho peor.

Pero la IA empezó a detectar relaciones interesantes entre imágenes:

  • gestos similares

  • sombras

  • formas

  • tensiones visuales

  • cambios de ritmo

  • transiciones emocionales

No fue perfecto, claro.

Tuve que ajustar muchas cosas manualmente.

Pero me ayudó muchísimo a ver el trabajo desde fuera.

A veces uno está demasiado cerca de sus propias imágenes y le cuesta entender cómo dialogan entre ellas.


El libro

Para diseñarlo utilicé BookWright, el programa gratuito de Blurb.




Elegí un formato sencillo:

  • 13x20 cm

  • tapa blanda

  • papel mate en blanco y negro

Muy inspirado también por la filosofía Flux y por esa idea del cuaderno visual:
hacer libros pequeños, directos, personales y sin demasiada fricción técnica.

Las portadas también las generé de forma bastante experimental, creando collages tipo sketchbook con ChatGPT.

Nada demasiado sofisticado.

Y quizá precisamente por eso siento que el libro conserva cierta honestidad.

Lo más importante


Al final me di cuenta de algo:
el libro no habla realmente de tambores.

Habla del territorio.

De cómo la memoria se mezcla con los rituales, la familia, las calles, la infancia, la luz o el paisaje.

Habla de volver a un lugar y reconocerlo emocionalmente.

Y también me hizo pensar en algo interesante:
quizá la inteligencia artificial no venga tanto a sustituir la mirada humana como a ayudarnos a ordenar el caos visual que generamos constantemente.

Porque hacer fotografías es solo el principio.

El verdadero trabajo empieza después.

Gracias por leer. Sigue fotografiando. Sigue practicando. Sigue observando.

📷 www.miguelmonforte.com
▶ YouTube: @miguelmonforte

Entradas populares de este blog

Fotografiar la Semana Santa en mi pueblo

El latido de la tierra: fotografiar lo que ya es parte de ti

¿Merece la pena pagar un curso de fotografía o es mejor gastar ese dinero en una cámara?