Por qué buscar la foto perfecta te bloquea
Hola, gracias por estar aquí, gracias por dedicar unos minutos a leer este blog y a seguir educando tu mirada conmigo.
Fotografiar desde la curiosidad
Cuando salgo a fotografiar, cada vez tengo más claro que no se trata de hacer fotos.
Se trata de otra cosa.
Se trata de curiosidad.
De salir a la calle sin buscar nada concreto y dejar que las cosas aparezcan.
Pero no siempre ha sido así.
El problema de buscar la foto perfecta
Hubo un momento en el que salía a la calle a buscar:
la composición perfecta,
la luz perfecta,
el momento perfecto.
Y eso, en lugar de ayudarme, generaba tensión.
Frustración.
Y lo peor de todo: dejaba de disfrutar.
Simplificar para poder ver
Vivimos en un momento en el que tenemos de todo.
Cámaras, objetivos, configuraciones, opciones infinitas.
Y cada decisión que tomamos suma ruido.
Por eso reducir es tan importante.
Menos decisiones.
Menos opciones.
Más presencia.
Reducir para fluir
En mi caso, he optado por simplificar al máximo:
- disparar en automático o semiautomático
- usar blanco y negro
- evitar edición posterior
El blanco y negro, además, me ayuda a centrarme en lo importante:
la luz.
Sin distracciones.
Sin tener que decidir después cómo editar cada imagen.
Estar presente
Cuando reduces todo eso, pasa algo interesante.
Dejas de pensar tanto.
Y empiezas a estar más presente.
Más conectado con lo que ocurre.
Con el momento.
Y ahí es donde empieza a tener sentido la fotografía.
¿Fotografiar o vivir?
Mucha gente me dice:
“Si estás haciendo fotos, no estás disfrutando del momento.”
Y en parte tienen razón.
Pero hay otra forma de hacerlo.
Si simplificas, si no estás pendiente de la técnica, si no estás buscando nada…
la fotografía no te saca del momento.
Te mete más dentro.
El paseo como diario
Fotografiar tu día a día.
Ir a comprar.
Salir a pasear.
Tomar algo.
Estar en casa.
Eso es construir un diario visual.
Es documentar tu vida.
Y, sin darte cuenta, desarrollar tu mirada.
Volver a mirar como un niño
Hay algo que me interesa mucho.
Volver a mirar como cuando éramos niños.
Sin expectativas.
Sin referencias.
Sin tanta información en la cabeza.
Ahora tenemos demasiado.
Demasiados vídeos, demasiadas opiniones, demasiadas normas.
Y eso genera algo muy concreto:
parálisis.
Menos pensar, más hacer
Cuantas más decisiones tienes que tomar, más difícil es avanzar.
Qué cámara.
Qué objetivo.
Cómo disparo.
Cómo edito.
Todo eso suma fatiga.
Y esa fatiga genera fricción.
Y esa fricción hace que no disfrutes.
Disparar desde el instinto
Por eso este enfoque es tan simple.
Salir.
Mirar.
Y disparar desde el instinto.
Sin pensarlo demasiado.
Desde la tripa.
Eso no significa que no haya composición.
La hay.
Pero es una composición que nace del movimiento.
De moverte.
De acercarte.
De cambiar el ángulo.
De trabajar con los pies.
Jugar
Buscar reflejos.
Buscar sombras.
Probar.
Equivocarte.
Disfrutar.
Al final, es eso.
Volver a jugar.
Un proceso real
Todo esto lo voy compartiendo en el blog.
Como un diario.
Sin grandes pretensiones.
Simplemente mostrando el proceso.
Porque al final, lo importante no es una foto concreta.
Es todo lo que pasa alrededor.
Es el camino.
Si quieres ver más sobre este proceso:
👉 www.miguelmonforte.com
👉 YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=OQj4HlqSUeY
Gracias por leer. Sigue fotografiando. Sigue practicando. Sigue observando.