14 de Abril 2026 - Teruel - Día 1 del Reto

Voy a empezar un reto de 30 días fotografiando cada día mis paseos. La idea es simple: salir con la Ricoh GR3X en blanco y negro, en tamaño de imagen pequeño, y disparar desde la curiosidad, buscando la luz en lo cotidiano. Convertir mi día a día —mis desplazamientos, mis hábitos, mi trabajo— en un diario visual. Iré publicándolo por aquí, como parte del proceso. Y te animo a hacer lo mismo: con una cámara pequeña o el móvil, salir, fotografiar y al final del día quedarte con lo mejor, guardarlo o compartirlo.

Vamos con la crónica del primer día.


Salir a andar, sin más
El ejercicio: mirar
Blanco y negro como filtro


Hay días en los que no tienes un plan.


Ni una idea.

Ni una historia clara.


Solo sales a andar.


Eso es lo que hice.


Caminar.

Y fotografiar lo que me llamara la atención.


Sin presión.


El ejercicio era simple:

  • pasos de cebra

  • sombras

  • reflejos

  • texturas

  • mirar arriba

  • mirar abajo


Nada espectacular.


Lo de siempre.


Pero intentando verlo distinto.


Decidí trabajar en blanco y negro.


High contrast.


Eliminar el color.


Reducir.


Porque cuando quitas el color…


aparece la luz.


Y la forma.


Y el gesto.




Convertir lo cotidiano


El objetivo no era encontrar algo increíble.


Era otro:


convertir lo cotidiano en algo más bello.


O al menos…


intentarlo.


Dejar que la cámara mostrara lo que normalmente pasamos por alto.




Autorretratos sin buscarlo


Curiosamente, lo más interesante del paseo fueron los autorretratos.


Sin planearlos.


Uno en un cristal.


Sobreexpuesto.


Otro subexpuesto.


Dos versiones del mismo momento.





Otro apareció sin querer.


Hice una foto a un coche mientras caminaba.


Sin parar.


Luego, al verla…


ahí estaba yo.


Reflejado en la silueta del coche.




Y el último.


En el acueducto de Los Arcos.


Solo mi sombra.


Sin rostro.


Sin identidad.


Solo forma.




Jugar con reflejos


También trabajé reflejos.


En coches.


En escaparates.


En marquesinas.


Niños pasando.


Escenas que aparecen y desaparecen rápido.


Sin tiempo para pensar.




Aquí hay algo importante:


en una ciudad pequeña llamas la atención.


Y eso afecta.


Te corta.


Te hace dudar.


Y cuando dudas…


pierdes el momento.


Incomodidad y realidad


No me sentí cómodo.


Ni por la zona.

Ni por la hora.

Ni por la gente.


Y eso afecta directamente a la fotografía.


Al ritmo.


Al flow.


Pero también es parte del proceso.


No siempre estás en el lugar perfecto.


Ni en el momento perfecto.


Objetos, formas, composición


También busqué algo más clásico:

  • farolas

  • edificios

  • esculturas

  • paredes

  • formas simples


Intentando composiciones más limpias.


Más minimalistas.










La clave: la luz


Pero lo más importante del paseo fue esto:


la luz.


Días de sol duro.


Sombras profundas.


Contraste extremo.


Aquí descubrí algo que me sigue fascinando:


bajar la exposición.


Mucho.


-2 o incluso más.


¿Qué pasa entonces?


Solo quedan las zonas más iluminadas.


Todo lo demás desaparece.






La escena cambia completamente.


El mismo lugar.


Otra imagen.


Más dramática.


Más abstracta.


Más interesante.


Comparar para entender


Fotografié la misma escena:

  • exposición normal

  • subexpuesta


Y la diferencia es brutal.


Te obliga a elegir.


A decidir qué quieres mostrar.






Dificultad en ciudad pequeña


También intenté escenas más urbanas:


pasos de cebra

farolas

personas


Pero aquí aparece el problema:


no hay flujo constante.


No es Madrid.


No es Berlín.


La gente aparece…


y desaparece.


Sin ritmo.


Sin continuidad.


Y eso te obliga a adaptarte.


Personas y sombras


Aun así, pude hacer algo clásico:


persona + sombra.


Una relación simple.


Pero que funciona.




Sin inspiración… pero avanzando


No fue un paseo brillante.


No estaba especialmente inspirado.


No me sentí cómodo.


Tenía algo de prisa.


Y aun así…


salieron fotos.


Reflexión final


No hace falta un gran día.


No hace falta inspiración.


No hace falta un lugar especial.


Hace falta salir.


Mirar.


Y probar.


Cada paseo es un paso.


Cada foto es un intento.


Y poco a poco…


sin darte cuenta…


tu mirada cambia.


Gracias por leer.

Sigue fotografiando. Sigue practicando. Sigue observando.


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