Tres estilos de fotografía callejera en una misma mañana
Hola, gracias por estar aquí y por seguir dedicando tiempo a mirar mejor.
La fotografía callejera cambia constantemente.
La luz cambia.
La gente cambia.
La ciudad cambia.
En una misma mañana puedes pasar por estilos completamente distintos.
Eso fue exactamente lo que ocurrió durante una salida fotográfica en un día que empezó completamente nublado.
Primer estilo: fotografía cruda y espontánea
Con el cielo cubierto decidí empezar en blanco y negro.
La luz era suave y plana. No había sombras fuertes ni contrastes claros.
En ese contexto probé un enfoque más intuitivo y nervioso, inspirado en el trabajo de Daido Moriyama.
La idea era simple.
No buscar perfección.
Disparar rápido.
Aceptar el grano.
Aceptar cierta falta de nitidez.
Velocidades alrededor de 1/80 o 1/125 y mucha atención al momento.
En este tipo de fotografía importa más la energía de la escena que la precisión técnica.
Segundo estilo: minimalismo y geometría
Más tarde apareció otra oportunidad completamente distinta.
En el ascensor de San Julián la escena era muy diferente. No había movimiento ni caos.
Solo formas.
Desde la parte superior del ascensor se podían ver estructuras circulares y líneas que enmarcaban el espacio urbano. Al fondo, un paso de cebra por donde cruzaban peatones.
La idea era esperar a que una persona entrara en ese marco visual.
Aquí la fotografía se volvía más lenta.
Más reflexiva.
La composición era lo importante.
Líneas, círculos y contraste entre blanco y negro creaban una imagen más minimalista.
Era el extremo opuesto del estilo anterior.
Tercer estilo: el regreso del sol
Después de un rato el sol apareció.
Y cuando el sol aparece en fotografía callejera, el escenario cambia por completo.
Las sombras regresan.
El contraste vuelve.
En una escalera apareció una diagonal de luz que cruzaba la barandilla. La solución fue clara: exponer para las luces y dejar que todo lo demás se volviera oscuro.
Eso crea siluetas muy limpias.
También surgieron otras escenas similares. Un muro oscuro separando el encuadre del cielo brillante. Cualquier persona que pasara por esa zona quedaba convertida en una silueta negra sobre fondo blanco.
Un lenguaje visual completamente distinto al que había al empezar la mañana.
Adaptarse es parte del juego
La lección es sencilla.
La fotografía callejera no es repetir siempre el mismo estilo.
Es adaptarse a lo que ocurre.
Un mismo paseo puede darte:
fotografía cruda
minimalismo
siluetas con luz dura
Todo depende de la luz, el lugar y el momento.
La cámara es la misma.
La ciudad también.
Lo único que cambia es la mirada del fotógrafo.
Y eso, por suerte, se puede entrenar cada vez que sales a la calle.
Gracias por leer.
Sigue fotografiando. Aunque solo tengas cinco segundos.
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