Cuando la luz dibuja la escena

Gracias por estar aquí, por dedicar unos minutos a mirar y a leer. Eso ya dice mucho de ti.

Después de caminar sin rumbo fijo, observando composición y luz, entendí una vez más algo básico: la luz manda. Siempre. Es ella la que guía la fotografía.

En la plaza de la Glorieta, durante el domingo medieval y tras el entierro anual de don Diego de Marcilla, estuve deambulando sin prisa. Entonces la vi. Una escalera atravesada por una línea de sol en diagonal. Luz dura. Directa. Casi teatral.

Primero hice la foto sin nadie. Solo geometría y contraste. Después pedí a Salva Antón, de @solmenorphoto, que descendiera por ella. Ahí apareció el elemento humano que rompía la perfección de la forma.

Expuse para las altas luces. Es decir, subexpuse. Oscurecí la escena para no quemar esa franja intensa. El resultado fue un claroscuro marcado, con sombras profundas y luces contundentes. Más tarde reforcé ligeramente ese contraste en edición, pero la base estaba hecha en el momento del disparo.

Aquí hay tres cosas claras: luz, geometría y presencia humana. Cuando se alinean, la imagen respira sola.

Gracias por leer y por estar al otro lado. Sigue fotografiando. Sigue mirando.

Si quieres profundizar más en la mirada y en cómo construir imágenes con intención, puedes pasarte por mi web www.miguelmonforte.com y por mi canal de YouTube @miguelmonforte. 

Allí seguimos entrenando el ojo.

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