La Ricoh GR IIIx: la cámara que me liberó del GAS

 Hola, gracias por estar aquí, gracias por dedicar unos minutos a leer este blog y a seguir educando tu mirada conmigo.

Hoy quiero hablarte de una decisión que llevaba tiempo rondándome la cabeza.

Durante meses he perdido demasiado tiempo navegando por internet. Comparativas. Vídeos. Foros. Combinaciones imposibles de cámaras sin espejo y objetivos. Reflex. Mirrorless de Canon. Nuevas ópticas. Más peso. Más dudas.

El famoso GAS.
Gear Acquisition Syndrome.

Ese impulso constante de pensar que la siguiente cámara será la definitiva.

Pero ya había pasado por algo parecido.

Este verano probé la Ricoh GR1. La utilicé en una boda de un amigo. La llevé a las tradiciones de pueblos de la provincia de Teruel. La usé en mi día a día. Incluso en las Vaquillas del Ángel. Ligera. Discreta. Directa.

Y algo hizo clic.

Ahora he vuelto.
Pero esta vez con la Ricoh GR IIIx.

¿Por qué la versión IIIx?

Porque monta un 40mm f/2.8.
Porque es compacta.
Porque está pensada para fotografiar, no para entretenerte en menús eternos.
Porque no te hace pensar en qué óptica llevar.
Porque no hay ópticas que llevar.

Te centra.

Te obliga a moverte.
Te obliga a decidir.
Te obliga a mirar mejor.

Y eso, al final, es la fotografía.

Si no la has probado, te recomiendo que lo hagas. Es una cámara que simplifica. Y cuando simplificas, fotografias más.

Gracias por leer.
Sigue fotografiando. Sigue practicando. Sigue observando.

Y si quieres más contenido para educar tu mirada y hacer mejores fotos, puedes visitarme en
👉 YouTube: @miguelmonforte

Nos leemos en el siguiente artículo.











Entradas populares de este blog

Fotografiar la Semana Santa en mi pueblo

El latido de la tierra: fotografiar lo que ya es parte de ti

¿Merece la pena pagar un curso de fotografía o es mejor gastar ese dinero en una cámara?